Catalina Davis.

Llevo en el mundo de la empresa desde que tengo uso de razón. Mi padre, proveniente de familia empresaria, se ha encargado bien de esto. Fue propietario de una de las fábricas de galletas más importante en Chile, la cual sigue funcionando siendo regentada por mi tío. Al volver a España comenzó con una fábrica de máquinas videojuego y diversos salones de los mismos, que finalmente acabó traspasando para dedicarse de pleno a su pasión, los juguetes antiguos. Desde pequeña y reflejo del alto nivel de trabajo y constancia de mi padre, estuve inmersa en el mundo de los negocios. El fin de semana siempre me llevaba a trabajar, íbamos a recaudar, a arreglar máquinas y yo disfrutaba jugando a los videojuegos mientras mi inconsciente iba grabando todo lo necesario para hacer de mí una gran empresaria.

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Aún recuerdo cuando con tan sólo siete años vendí mi primer juguete antiguo en Toymanía, feria anual internacional del juguete antiguo en Paris. A partir de ahí el crecimiento y la expansión de la empresa de coleccionismo comenzó a ser imparable hasta llegar a convertirse en una de las mejores de Europa, llevando a mi padre a traspasar la empresa de máquinas recreativas para poder dedicarse únicamente a su sueño. Yo tenía por aquel entonces 15 años. Era bastante complicado poder compaginar los estudios y el trabajo, ya que casi todos los fines de semana había ferias por toda Europa, pero aun así los saqué adelante y con buena nota. A los 21 años y cansada de estar a la sombra de mi padre monté mi primera empresa, un taller mecánico llamado Evelyn taller, el cual traspasé dos años después para comenzar en el puesto de CEO en Adritoys. Empresa que durante un largo tiempo estuvo regentada por mi padre y mi madre pero que ahora requería de mi toque de frescura. Justamente fue cuando caí enferma. Al principio estaba privada de poder realizar cualquier actividad debido a la gravedad de mi situación, pero tomé una decisión. Haría todo cuanto estuviera en mi mano para mejorarme y para vivir mi vida con la mayor normalidad posible. Mientras luchaba contra mi enfermedad logré consolidar toda la parte del negocio online y empecé a crear eventos como la Feria de modelismo ferroviario de Chamartín (Madrid) y de la Feria de modelismo ferroviario de Valencia. También empezaron las colaboraciones con diversas entidades y organismos como pueden ser ADIF, RENFE, diversos centros comerciales y el ayuntamiento Algete (Madrid).

Con el paso de los años por fin descubrí la solución a mis problemas de salud, lo que me llevó a dejar la mayoría de mis funciones en la empresa y a empezar a formarme en lo que realmente me hacía vibrar. No sólo me había curado sino que había descubierto mi misión en la vida.

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