Catalina Davis

Nací un 23 de junio de 1983 en San Bernardo, Chile. El motivo de mi nacimiento en tal ciudad es porque mi padre, de origen español, tenía allí una fábrica de galletas. Un día cansado de las torturas y abusos que vivía por parte de la dictadura, decide junto a mi madre, dejar todo abandonado y volver a España para que tuviésemos una vida mejor.

Al principio llegamos como refugiados políticos pero mi padre al poco tiempo empezó a regentar un hostal. De ahí dio el salto y montó una empresa de máquinas recreativas y fue este el comienzo de mi formación empresarial. Mi padre me llevaba todos y cada uno de los fines de semana a recaudar locales, a reparar máquinas y seguí muy de cerca como él llegó a dirigir su gran imperio. Además de esto, él siempre tuvo una afición que también le reportaba grandes ingresos, los juguetes antiguos y de colección. Eso me dio la oportunidad de empezar a conocer los mercados internacionales a una muy corta edad. Viajábamos constantemente a París, Alemania, Bélgica a ferias de coleccionismo y esto desembocó en que a los 7 años hice mi primera venta de un juguete antiguo en una feria internacional Toymanía en París. Me encantaba hacer negocios. De lo que vendía en las ferias mi padre me asesoraba y yo compraba piezas que después volvía a vender y me reportaba grandes ingresos. A mi me encantaba tener esta vida laboral a corta edad porque realmente lo que estaba haciendo era encubrir los maltratos y el bullying que me hacían en el colegio. Creo que toda esta actividad me mantenía distraída y me hacía crecerme ante los problemas. A los pocos años las videoconsolas hicieron su aparición y mi padre tomó la decisión de traspasar la empresa y dedicarse plenamente a los juguetes antiguos. Cuando me hice mayor de edad tomé el relevo en la dirección de la empresa pero cansada de estar a la sombra de mi padre a los 21 años decidí comenzar a emprender. Primero monté un taller mecánico, el cual acabé traspasando porque no era un buen negocio y al poco tiempo decidí comenzar con el tema de los juguetes de manera paralela a mi padre. Alquilé una nave de más de 300m2 y allí comencé a crear mi propio imperio, pero al poco tiempo recibí un golpe muy fuerte que cambiaría mi vida para siempre. Con 23 años, comencé a encontrarme mal, me dolía la cabeza, no entendía muy bien qué me pasaba. Después comenzaron los calambres en la cabeza, cada vez que movía los ojos me fulminaba el dolor y un día, me levanté y había perdido gran parte de la vista y el oído. Los médicos me derivaban de un especialista a otro sin encontrar solución, hasta que al final tiraron la toalla, me diagnosticaron ansiedad y comenzaron las grandes cantidades de pastillas. Lejos de mejorar, empeoraba cada día. Y a más empeoraba, más me subían la dosis.

Al principio estaba privada de poder realizar cualquier actividad debido a la gravedad de mi situación, pero tomé una decisión. Haría todo cuanto estuviera en mi mano para mejorarme y para vivir mi vida con la mayor normalidad posible. Mientras luchaba contra mi enfermedad logré consolidar toda la parte del negocio online y empecé a crear eventos como la Feria de modelismo ferroviario de Chamartín (Madrid) y de la Feria de modelismo ferroviario de Valencia. También empezaron las colaboraciones con diversas entidades y organismos como pueden ser ADIF, RENFE, diversos centros comerciales y el ayuntamiento Algete (Madrid).

Tras 5 años en busca de una solución un día llegue a la consulta de una psicóloga y me dijo: No tienes nada psicológico, vete a ver a Manuel. Y allí me planté. Él estaba dando un curso y me metió en una habitación muy desordenada. No me preguntó ni lo que me pasaba. Me dijo que pensase en mi malestar y me puso unos imanes en varias partes del cuerpo. A la media hora me había recuperado. Él abrió la puerta y me preguntó qué tal, a lo que yo contesté: “¡Estoy bien! ¡¡Después de 5 años, estoy bien!!”

Había recuperado la vista, el oído y podía pensar. Estaba a un 80 % de mi rendimiento. Pero a las 3 semanas recaí. Y así seguiría recayendo durante unos cuantos años más. Tenía siempre que estar tirando de los imanes, me recuperaba. Pero eso me dio la clave. Me puse a estudiar por qué esos imanes me hacían efecto y no otra cosa. Comencé a ir como ayudante a la consulta de Manuel siempre que podía y observaba cómo hacía su trabajo y cómo la gente mejoraba.

Me comencé a formar con él y adentrarme en un mundo apasionante. Entre tanto, en mi vida personal no era feliz, necesitaba un cambio. Un día me levanté, hice la maleta y me fui a vivir a París. Allí conocí a una neuróloga italiana y sentadas un día en un café me dijo: ¿Por qué no estudias Naturopatía? Y yo le dije: ¿Pero eso se estudia? Y me dijo: ¡Claro! En Italia los médicos trabajamos codo con codo con los naturópatas en los hospitales. Y yo… ¿Pero eso dónde se estudia?. ¡Claro!, afirmó ella. En la universidad.

Así que en cuanto llegué a casa, me metí en internet…y Bingo! En Madrid había una universidad que ofertaba el grado. Así que otra vez, hice la maleta y volví a Madrid. Me puse a estudiar y ahí por fin encontré la respuesta a mi pregunta.

Lo que me causaba el trastorno era una intoxicación de metales pesados que tenía raíz, supuestamente, en las pinturas de los juguetes antiguos. Conseguí recuperarme, pero un día, volví a encontrarme mal. Esta vez emocionalmente y parecía que todos los síntomas venían a mí. Así que me puse a estudiar las emociones, los pensamientos y cómo influyen en nuestra vida. Finalmente aparece en mi camino el coaching y decido poco a poco dejar a un lado la Naturopatía para meterme de lleno en el estudio del coaching y hacerme especialista en inteligencia emocional, relacional y cognitiva. Pasado un tiempo, ya con 30 años, en un evento de alto impacto noto que empiezo a tener un ligero dolor en las manos. No le dí mayor importancia, pero al poco tiempo, un día me levanté sin poder mover los dedos, sobre todo de la mano derecha. Fui al médico y ya me sentenciaron: Artritis reumatoide.

No había solución. Me tendría que poner unas inyecciones de por vida, ya no para solucionarlo, sino para paralizarlo. Pero yo no pensaba tirar la toalla. Hice todas las terapias que ya conocía, y las que no conocía también, pero no hubo resultado. Hasta que un día recuerdo que una vez había visto unos videos de un tal Enric Corbera. Así que me meto internet y pido cita. ¡¡¡Me dieron para un mes!!! ¿¿Un mes sin mover las manos???

Decidí esperar. No había más. Durante ese mes a mi padre le diagnosticaron cáncer, otra vez. La operación iba a ser inminente. Fui a mi consulta de Bio y me recomendaron hacer una cuarentena. Cuarenta días desconectada de todo. Sin móvil, sin ordenador y en un lugar que jamás hubiese estado. Todo nuevo, nada que me recordase a mi pasado. Pero justo era la operación de mi padre y yo no sabía qué hacer. Rosa, que fue mi acompañante en este proceso me dijo:

No te voy a decir que no vayas a la operación de tu padre, pero es muy importante que hagas esto lo antes posible. No debes tardar en irte más de un mes.

Así que así lo hice.

Hablé con mis padres. Asistiría a la operación pero después me marcharía, apagaría el teléfono y no sabría si mi padre estaría vivo o muerto o como se encontraba… Ellos lo comprendieron. Me demostraron su amor incondicional y yo me lo demostré a mi misma. Por fin me amé y miré por mí por primera vez. El proceso fue precioso. A los tres días de llegar cambié de nombre pues ya no me sentía identificada con el que venía utilizando y descubrí lo que sería la clave de mi curación: Tenía un enemigo dentro de mí. Yo misma.

Me repetía constantemente dentro de mi mente cosas horribles que no le diría ni a mi peor enemigo. Me di cuenta que no me amaba nada en absoluto. Y empecé a trabajar en el amor por mí misma y lo conseguí. Pasé los primeros 20 días llorando de amargura pero en el día número 21 algo pasó. Comencé a llorar de felicidad. Una felicidad desmesurada que jamás había sentido.

Y gradualmente el dolor de las manos fue desapareciendo. Estando allí me formé en danzaterapia y me dí cuenta de la importancia de sanar la mente a través del cuerpo y del cuerpo a través de la mente. La mente con mente no sana y el cuerpo con cuerpo no sana. Cuando regresé todo seguía en su lugar, mi padre estaba bien y todo estaba en orden, pero yo, no era la misma. Decidí cambiar de ciudad, de amigos, dejé de comer carne y de beber alcohol y de fumar. Mis hábitos se dieron la vuelta por completo. Enteramente, había renacido. Después de eso han pasado muchas cosas más, me formé con Enric Corbera y aprendí las últimas claves que me hacían falta para llegar a la comprensión del ser.

Ya tenía todo lo necesario para de verdad ayudar a las personas. Me di cuenta que por fin estaba preparada para ayudar realmente a las personas. Sabía de todo lo necesario. Nutrición, fitoterapia, homeopatía para darle al cuerpo. Sabía de Energías y cómo utilizarlas para sanar a través del par biomagnético, el Reiki, la restauración bioenergética y los cuencos tibetanos. Aprendí a escuchar al cuerpo a través del Quiromasaje y la Kinesionlogía. Y por último aprendí a comprender la mente humana a través de la inteligencia emocional y por supuesto a través de la Epigenética y la Bioneuroemoción. Aprendí herramientas tan potentes por el camino como fueron la hipnosis, PNL, EMDR y otras técnicas de integración cerebral.

Pero cuando pensé ya tenerlo todo…Aparece algo nuevo, y es que la vida nunca te deja de sorprender. Me encontré otra vez en otra crisis. Podía ayudar a mucha gente, pero no tenía clientes. Así que hice la maleta y me mudé a Francia. Esta vez a un pequeño pueblo llamado Chauray. Allí entre vacas y un río, tuve una inspiración. Ahí comencé en una nueva profesión: Acompañamiento de personas hacia la felicidad y el éxito.

¿Caminamos juntos?

 

 

 

FORMACIÓN

-Máster en coaching, inteligencia emocional, relacional y cognitiva por la Universidad de Alcalá de Henares.
-Curso de desarrollo personal y orientación profesional por la escuela de posgrado de la Universidad CEU San Pablo.
-Certificación de fundamentos teóricos de la Bioneuroemoción. (Enric Corbera Institute)
-Bases de la Bioneuroemoción (CP-1) Por la Universidad Iberoamericana de Torreón.
-PNL e Hipnosis Ericksoniana aplicadas a la Bioneuroemoción. (CP-2) Por la Universidad — Iberoamericana de Torreón.
-Kinesiología básica
-Especialista en Kinebiomagnética (Biomagnetismo médico y par biomagnético)
Reiki nivel II
-Diferentes módulos en nutrición y diferentes terapias naturales, manuales y energéticas por el — Centro Universitario María Cristina del Escorial.
-Restauración Bioenergética.
-Danzaterapia, módulo especializado en danza de la vida por la Escuela Alemana de danzaterapia en Tenerife.
-Técnicas de Integración Cerebral y E.F.T.
-Equilibrado de hemisferios.
-Especialista en PNL (Avalado por ESF)
-Técnico en Regresión e Hipnosis (avalada por ESF)
-Formadora oficial del libro “El Secreto”. (Avalado por The Secret)
-Especialista Protocolo Empresarial y Habilidades Diplomáticas por la Escuela de – Protocolo Empresarial.
-Train de trainers por la escuela de emprendedores Jung.